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12 de mayo de 2010

A través de sus ojos



Ya casi ha transcurrido una década desde que me enteré que me convertiría en mamá. Un torbellino de emociones me invadió: sorpresa, alegría, temor, ilusión; todo entremezclado. Entonces imaginaba qué clase de madre sería; por supuesto, pensaba que sería la madre perfecta y la realidad dista mucho de eso; al menos hago mi mejor esfuerzo. También recuerdo que entonces pensaba en todas las cosas que yo les iba a enseñar: a caminar, a hablar, a leer, a andar en bicicleta; lo que nunca imaginé es lo que ellas iban a enseñarme a mí. Paradójico, pero mis hijas han sido unas de mis grandes maestras de la vida. Cada día aprendemos algo juntas. Ser mamá es algo que definitivamente me ha hecho crecer y madurar; mis hijas son el motor que me impulsa a tratar de ser una mejor persona. Gracias a ellas he redescubierto el mundo, mirando a través de sus ojos.

28 de abril de 2010

Equipaje


Me encanta viajar; sin embargo, hay una parte que detesto: empacar; más ahora que lo hago por cuatro. Esa manía de cargar hasta el perico… por si hace frío, por si hace calor, por si llueve, por si me duele la cabeza o me resfrío; y así se va llenando la maleta de cosas, de las cuales sólo ocupo la mitad. En mi próximo viaje he decidido cargar sólo lo indispensable. Dejaré espacio en mi equipaje para traer de regreso sólo buenos recuerdos.

Igual pasa en la vida, la travesía más larga y emocionante. ¿Cuántas cosas cargo que realmente no necesito? ¿Qué estoy dejando fuera porque ya no hay más espacio? Mi bagaje emocional es el más pesado de todos, va conmigo a donde quiera que voy. Vaciaré la maleta, aligeraré la carga, para llenarla sólo de cosas buenas. Quiero viajar ligero, vivir ligero.

21 de abril de 2010

Perspectiva



Galería fotográfica de Francisca Rivera http://frivera.ojodigital.net

Recuerdo con claridad la emoción que me causaba viajar en avión cuando era niña; deseaba fervientemente sentarme junto a la ventanilla, lo cual consideraba un verdadero privilegio. Con el paso de los años, viajar en avión se transformó para mí (como para muchos) en una pesadilla del mundo postmoderno. 

Varios factores me orillaron a decir adiós al asiento de ventanilla; inicialmente fue mi claustrofobia, esa horrible sensación de estar atrapada entre una pared y un desconocido; después fue la vejiga hiperactiva, secuela de mis embarazos, lo que me obligó a preferir el asiento de pasillo; y finalmente, dos pares de ojitos desorbitados, iguales a los míos hace 30 años, me hicieron ceder definitivamente el privilegio a mis hijas.

Hace unos días viajé sola, lo cual no había hecho en los últimos 10 años. El avión estaba a la mitad de su capacidad y mi fila de asientos estaba vacía, así que me mudé de mi asiento asignado de pasillo a uno de ventanilla. 

Al despegar, reviví la emoción que sentía de niña y observé cómo todo se empequeñecía ante mis ojos, hasta parecer una maqueta con casas, árboles, calles y cochecitos de juguete que se movían. Después observé la ciudad entera y vi las nubes desfilar por debajo; le dije adiós a las montañas, que vistas desde tierra parecen inmensas e imponentes y al mirarlas desde el cielo se veían como pequeños pliegues y los lagos como charquitos. 

En ese instante pensé en lo diminuta que soy y que mis “grandes” problemas adquieren esa dimensión si los veo desde abajo; así cualquier situación puede parecer agobiante y abrumadora. Cerré mis ojos y observé mi propia vida desde arriba, para tratar de darle la justa dimensión a mis problemas. Entonces me invadió un sentimiento de paz y recordé que yo elijo cómo quiero ver las cosas.  

Vistos así, en perspectiva, descubrí que mis problemas no son tan grandes, ni tan urgentes, ni tan importantes; los puse en la palma de mi mano, me despedí de ellos y decidí guardarlos en un costalito; estiré fuertemente la jareta para que no se escapara ninguno y los puse en el bolsillo de mi pantalón. Ahí se quedaron por unos días, esperándome... y el mundo siguió dando vueltas.

15 de abril de 2010

Las cicatrices del alma




"¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona".  - Henri Lacordaire


Una pequeña ofensa puede compararse con una herida superficial; ésta sana y se regenera pronto, casi sin dejar rastro. Pero las heridas profundas tardan en sanar; a veces se infectan y generan pus, como el mismo resentimiento nos carcome el alma cuando no perdonamos. Para sanar, la herida tiene que supurar; la piel se regenera y al final queda una cicatriz. Son esas marcas las que nos recuerdan el dolor que sufrimos; lo que aprendimos de ese dolor es lo que nos hace crecer. Perdonar no es olvidar, es recordar sin dolor.

21 de marzo de 2010

La arritmia del corazón





“No llamemos odio a la arritmia de lo cardio, todo tiene su timbre, todo tiene su nombre”. – Miguel Bosé 
Amor y odio, odio y amor; ambos sentimientos intensos, dos caras de la misma moneda, que hacen palpitar fuertemente al corazón. Lo contrario es la indiferencia, ese estado de total desinterés cuando ya no se siente nada, cuando el corazón simplemente deja de latir por ti.

8 de marzo de 2010

Andando

 


Tú y Yo. Dos caminos que se encuentran, líneas que convergen en ese arrebato embriagador que llamamos amor, donde surge el ansiado “nosotros”. Los caminos se funden, parecen ser uno mismo, indivisibles, dónde ya no distinguimos dónde terminas y dónde empiezo. El entusiasmo inicial no es eterno, por más que intentemos prolongarlo; es un espejismo, se esfuma al querer atraparlo. La vida nos envuelve en su rutina y el camino que parecía ser uno solo, vuelve a su estado original. Tú y Yo. Con firme decisión y una pizca de suerte, revisamos la brújula y la ajustamos para andar cada uno en su sendero, conservando la propia esencia; a veces muy de cerca y otras tantas de lejos, pero mirando hacia la misma dirección, en paralelo. La esperanza que da sentido a la existencia es que, de cuando en cuando, un nuevo momento de arrebato logrará que nuestros caminos se crucen y vuelvan a ser uno mismo, aunque sea por breves instantes, dándonos fuerza para sobrellevar la monotonía. Y así, en sincronía, transcurren los días uno a uno y se van sumando; nos alejamos, nos acercamos, andando en la misma dirección. Uno de los senderos da un giro inesperado, se atraviesan obstáculos, grandes o pequeños, que separan los caminos y nos hacen revisar el plan de viaje. Estiro y aflojas, me adapto y me aceptas, decidimos seguir caminando juntos, esperando que al final del tiempo, la suma de los días se convierta en ese “para siempre”… mientras dure.

3 de marzo de 2010

Encuentro conmigo


Imagen tomada de http://yoga-relajacion.com/tag/yoga-relajacion
Inhalo. Exhalo. Me estiro. Siento cada uno de los músculos de mi cuerpo. Me enfoco, me equilibro. Inhalo. Exhalo. Después de minutos de tensión y singulares posturas a las que someto a mi cuerpo, consigo un estado completo de relajación. Cierro los ojos, me concentro sólo en mi respiración. Inhalo. Exhalo. Me fundo con el piso. Sincronizo mi ser, escucho los latidos de mi corazón. El ruido exterior baja de intensidad hasta desaparecer y escucho fuerte mi propio palpitar. Inhalo. Exhalo. Me desconecto. Entro en contacto conmigo. Mi mente se pone en blanco. Mis ojos permanecen cerrados, pasando de la oscuridad a la penumbra y finalmente percibo una luz intensa y brillante que me envuelve. Inhalo. Exhalo. Por breves instantes no estoy, sólo soy.

25 de febrero de 2010

Aquí y ahora



La nostalgia y la preocupación son las antagonistas de mi felicidad. La primera me ancla al pasado; la segunda me lleva a analizar los supuestos de un futuro incierto.  Ambas me distraen del momento preciso,el breve instante de dicha, que se escapa irremediablemente. Lo atrapo y lo saboreo sólo si vivo en el aquí y el ahora.

23 de febrero de 2010

Las Huellas del Tiempo



Me miro en el espejo y veo reflejadas las huellas del tiempo en mi rostro. No me incomodan, cada una es el vivo recuerdo de algún acontecimiento en mi vida. Las líneas de la felicidad enmarcan mi boca y las de la tristeza rodean mis ojos; en mi frente advierto las sorpresas y el miedo confrontado; en mi entrecejo observo rastros de la preocupación y del enojo. Las acepto como señales inequívocas de que he sentido y he vivido, son vestigios de mi propia existencia.


19 de febrero de 2010

Por Siempremente

“Me emociona,

me provoca hoy,

al cielo agradecer.”

-Jesse & Joy, Por Siempremente

Hoy que cumplo un año más de vida, miro hacia atrás recapitulando cómo es que he llegado a donde estoy ahora. Algunas edades en particular han representado momentos de crisis y a su vez motores de cambio. No es la excepción; sin embargo, a diferencia de otras ocasiones, ahora no me siento turbada, sino plena y muy agradecida. Gracias a todos aquellos que de alguna manera han formado parte de mi historia; y especialmente le doy gracias a Dios, por tantas bendiciones recibidas. A él le dedico esta canción.

Por Siempremente

Jesse & Joy





17 de febrero de 2010

El poder del pensamiento y de las palabras

"Cuida tus pensamientos porque se volverán palabras.
Cuida tus palabras porque se volverán actos.
Cuida tus actos porque se harán costumbre.
Cuida tus costumbres porque forjarán tu carácter.
Cuida tu carácter porque formará tu destino...
y tu destino, será tu vida."
-Mahatma Gandhi.
Estreno este espacio citando las sabias palabras de Gandhi, para recordarme a mi misma el impacto que tiene lo que pienso, digo y escribo, sobre mi propia existencia.
Espero tenerlo presente y recordar que siempre debo pensar lo que digo, para no decir lo primero que se me viene a la mente, sin antes pensarlo.